miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tábanos en la lucha contra la corrupción

Desde hace décadas la Argentina es percibida como uno de los más corruptos del mundo. Esta pesada herencia ahuyenta las inversiones, detiene el desarrollo e impide la justicia social. Vivir en un país corrupto destruye las ilusiones, los sueños y los proyectos de la comunidad. La injusticia de la impunidad y la obscenidad del robo de los poderosos anestesian a los que creen que las cosas pueden ser diferentes.
La corrupción se previene y se castiga. En la Argentina, la deuda es alta. Sin embargo, la formación, el profesionalismo y la responsabilidad de algunos funcionarios públicos han permitido detectar, denunciar e investigar la corrupción hasta donde los operadores del sistema corrupto los han dejado. Porque las investigaciones y los investigadores llegan hasta donde la corrupción del sistema los deja.
La tarea del Fiscal Manuel Garrido ha sido titánica. Llegó a su cargo por concurso público. Encontró una Fiscalía sin recursos y desarticulada. Ni siquiera había computadoras suficientes. Durante varios meses, Garrido chequeaba su casilla de correo electrónico en un locutorio cercano. Así suelen trabajar los funcionarios a los que el Estado les otorga la tremenda responsabilidad de prevenir e investigar la corrupción mientras los gobiernos les recortan recursos y atribuciones.
Garrido ha liderado y promovido una importante cantidad de investigaciones respecto del manejo de recursos en la administración. Sus investigaciones que tocan los intereses de poderosos funcionarios políticos son y han sido molestas. Garrido tiene todo lo que se requiere de un fiscal: es profesional, formado, arriesgado y por sobre todas las cosas, perseverante e incansable. Un verdadero tábano reconocido nacional e internacionalmente.
La Argentina necesita millones de tábanos para salir de la corrupción que la ha atrapado y condenado a ser un país casi sin solución. Debemos resistir a pensar que esto es así y que los corruptos ganaron. Los operadores de la corrupción buscan silenciar, desmotivar y recortar el compromiso de los que no bajan los brazos.
En la pasada campaña electoral la palabra ‘transparencia’ no fue mencionada en ninguno de los discursos de la actual Presidenta de la Nación. Esa omisión lo dice todo. Decenas de propuestas para mejorar y fortalecer el trabajo de los organismos de control en Argentina duermen el sueño de los justos en el Congreso y en la Rosada. Un verdadero compromiso de nuestros líderes políticos en la lucha contra la corrupción se demuestra apoyando a los investigadores con normativa y recursos apropiados, no recortando sus funciones.

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