lunes, 18 de mayo de 2009

De la sociedad civil a la política

El sector social en Argentina ha tenido un crecimiento exponencial después de la crisis de 2001. En estos años, las ONG han formado y capacitado a decenas de miles de personas socializadas bajo los principios del bien común y el interés público.

En estos años tuve el honor de ser parte del equipo de una de las ONG paradigmáticas de nuestro país y la región: Poder Ciudadano. Hace veinte años cuando en Argentina nadie hablaba de transparencia ni rendición de cuentas, cuando nadie pensaba en la ciudadanía más allá de las elecciones, nació una institución de la sociedad civil que vio lo que muchos no vieron y que hizo lo que muchos no se atrevieron a hacer.

Desde Poder Ciudadano colaboré para que el Congreso fuera más abierto y responsivo, para que conociéramos más a nuestros representantes, sus decisiones y sus fuentes de financiamiento a la hora de hacer campañas electorales. También fui parte de acciones y programas que buscaban traer más transparencia al manejo del presupuesto público y de las compras y las contrataciones del Estado. En algunos casos controlamos, en otros asistimos a gobiernos y funcionarios con nuestro consejo y experiencia. Estudiamos los órganos de control y demandamos mayor independencia y autonomía para ellos. Miramos el Consejo de la Magistratura y nos preocupó la baja transparencia y la poca publicidad de información abierta a la ciudadanía respecto de los procesos de selección de jueces.

Estos últimos siete años, aprendí mucho. Aprendí tanto que sentí (y siento) que podía trasladar y promover muchas de esas demandas y buenas prácticas en otro ámbito. En mi camino se cruzaron Mauricio Macri y Gabriela Michetti quienes, sin saberlo, aceleraron el ritmo de una decisión que para mí era inminente, ofreciéndome un cargo a diputada nacional en la lista de PRO.

Al renunciar a mi posición en Poder Ciudadano antes de aceptar la candidatura y que se produjera su oficialización, no violé ninguna norma interna. Jamás lo hubiera hecho.

Respeto a las diferentes opiniones que han sido vertidas respecto de este cambio. Las agradezco. Con el mismo derecho de todos los que han opinado, yo también lo hice y lo hago ahora.

Mi elección se basa en tres cuestiones fundamentales: el deseo de servir a mi país, mi necesidad de aportar para la transformación de una Argentina más democrática, justa e inclusiva, y, en la apertura y el respeto que han tenido los referentes de PRO a la hora de incorporar a las filas de su partido a una de las voces más críticas de la sociedad civil.

Nada en mí ha cambiado. Mantengo los mismos principios, valores y prácticas. Tengo todas mis expectativas puestas en poder colaborar con una mirada y un hacer diferentes.

Algunos estarán conformes, otros enojados o desilusionados. Sólo resta esperar. Y si el resultado de las urnas me diera la gran oportunidad de representar al pueblo de la Nación Argentina, sólo pido tiempo.

Tiempo para ver, tiempo para creer, tiempo para sacar conclusiones.


Laura Alonso
Buenos Aires
Mayo de 2009

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