martes, 29 de septiembre de 2009

Buenos Aires 2020: un compromiso de todos

Hablar no es dialogar. Oír no es escuchar. El diálogo es combustible esencial del funcionamiento de la democracia. Buenos Aires 2020 - la iniciativa lanzada por el Jefe de Gobierno porteño, se inscribe en una larga tradición de diálogos democráticos. Cuenta con el valioso apoyo técnico del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Buenos Aires 2020 es un espacio de consulta y diálogo – inclusivo, diverso y plural, que permitirá el encuentro entre más de 600 organizaciones de la sociedad civil porteña y el Gobierno de la Ciudad. Buenos Aires 2020 no reemplaza a ninguna de las instituciones de la democracia representativa: las alimenta con nuevos y alternativos puntos de vista.

La Ciudad enfrenta una serie de desafíos estructurales. El abordaje exitoso de la complejidad planteada requiere, entre otras cuestiones, aumentar las capacidades de respuesta del Estado, del sector privado y de la sociedad civil. En esa articulación radica el éxito de la democratización, el desarrollo y el respeto por los derechos humanos.

La información es un recurso fundamental para el diálogo. Por eso, Buenos Aires 2020 hace eje la cuestión del presupuesto y la Constitución. Se apoya en datos clave acerca el proceso presupuestario porteño y de sus cuestiones estructurales. También, toma como eje fundamental a la Constitución porteña como aspiración colectiva y punto permanente de referencia.

Las decenas de legítimas demandas sociales son inversamente proporcionales a los recursos finitos con los que la Ciudad cuenta. Sin embargo, Buenos Aires tiene grandes potencialidades para generar nuevas e creativas formas de articulación e inversión. Por eso, Buenos Aires 2020 nos invita a conocer, informarnos e indagar acerca de nuestra realidad e innovar en el marco de la interacción propia de un diálogo democrático acerca de novedosas posibilidades.

La Ciudad necesita acuerdos de largo plazo para mejorar sus niveles de gobernabilidad y también para solucionar los déficits sociales y de infraestructura que la asolan. Por eso, este llamamiento al diálogo: porque las soluciones no son ni mágicas ni rápidas. Porque los problemas estructurales de la Ciudad no se resuelven en cuatro años de mandato sino que son un asunto de todos y requieren un mayor involucramiento activo y responsable de todos.

En su etapa preparatoria, el Jefe de Gobierno se reunió con más de 300 líderes sociales desde cooperadores escolares hasta las grandes centrales sindicales. En esas reuniones, se intercambió información y distintos puntos de vista en el marco del respeto y la escucha activa. Abundaron los comentarios constructivos y críticos. Quedaron afuera las descalificaciones y el maltrato verbal. Fueron una demostración de que podemos reconocer las diferencias y sorprendernos con las coincidencias sin por ello perder identidad. Todos se escucharon y también fueron escuchados.

Ahora quedan por delante dos meses de intenso trabajo donde las organizaciones convocadas se encontrarán en espacios de interacción con miembros del gobierno para compartir información. Las organizaciones sociales analizarán también tensiones propias de la gobernabilidad y tendrán la oportunidad de producir nuevas e innovadoras ideas.

Las urgencias son muchas y desesperantes. Sin embargo, la Ciudad podrá atenderlas y darles verdadera solución si cuenta con acuerdos de largo plazo y miradas estratégicas compartidas. Para ello, la articulación entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado es esencial. Sólo así en el marco de una democratización profunda y sincera podremos hacer una Ciudad mejor, integrada y equitativa para legar a nuestros hijos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario