viernes, 8 de enero de 2010

El Congreso debe reunirse por razones de 'necesidad y urgencia’

El DNU que remueve al titular del BCRA ha planteado una situación de extrema gravedad institucional que afecta a los tres poderes y aquí no hay receso que valga. El DNU desconoce la ley y no activa el procedimiento previsto con intervención parlamentaria. El Presidente del BCRA no puede recibir y menos aún acatar órdenes del Ejecutivo a menos que el Congreso se lo diga expresamente. Para ser removido, debe existir causa fundada y una Comisión especial del Congreso debe tratar la cuestión antes de que el Ejecutivo decida la remoción.

Cuando esta Presidente era legisladora se caracterizaba por su enérgica defensa de la calidad institucional y criticaba duramente a los Presidentes que utilizaban DNU. Todo esto sucedió hasta que su esposo se transformó en el Presidente que firmó más DNU que proyectos de ley y que en proporción usó más esta herramienta que el propio Carlos Menem.

La remoción de Redrado no tiene validez hasta tanto ese decreto no sea tratado por el Congreso. Toda decisión que tome Pesce como Presidente o el directorio pone en riesgo la seguridad jurídica en la Argentina. Todos, desde la Presidente, el jefe de Gabinete, todos los Ministros que firmaron el DNU de remoción y el nuevo Presidente del Central, podrían estar incurriendo en delitos previstos en el Código Penal y violando la Constitución Nacional.

Debemos detener a tiempo esta locura presidencial a fin de que la Argentina dé señales de razonabilidad y responsabilidad a sus ciudadanos y al mundo.

El Congreso debe reunirse por razones de ‘necesidad y urgencia’.

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