miércoles, 3 de febrero de 2010

Verano y límites a los príncipes democráticos

Qué enero! Probablemente es el enero más movido que hayamos tenido desde 2002. Por supuesto (y por suerte) el nivel de tensión ha sido puramente institucional y no ha afectado otras esferas de la vida social y económica de todos.

Después de las andanzas judiciales, la convocatoria de la Comisión Bicameral y su dictamen, le queda al Congreso (mejor dicho a una de sus Cámaras) ratificar o no el tristemente célebre decreto de necesidad y urgencia que creó el Fondo del Bicentenario.

Y ya que hablamos de Bicentenario, no es menor que la discusión política que dio inicio a 2010 estuviera vinculada a un DNU. Nuestro sistema político se ha vuelto más hiperpresidencialista que nunca. Y ello viene sucediendo desde la reforma constitucional de 1994 por la combinación de sucesivas crisis económicas y liderazgos presidenciales poco apegados a la conversación institucional.

La mayoría de los sistemas de gobierno se han transformado. Hoy en día la figura de los titulares del Ejecutivo prevalecen sobre el resto, también en los sistemas parlamentarios. Sin embargo, la existencia de partidos políticos fuertes no sólo impone frenos sino también provee de buenos equipos para el ejercicio del gobierno y la oposición. La teledemocracia impacta en la centralización en el Ejecutivo y la personalización de la política. Nadie puede escapar a esta tendencia. Sin embargo, es claro que los Ejecutivos no gobiernan solos- por más que quieran. Donde existen partidos políticos sólidos y buenos controles, es más fácil poner límites.

Allí sobrevienen los desafíos. Los buenos gobiernos son aquellos que toman decisiones y son controlados. Una buena oposición evita que el gobierno malgobierne. Alcanza con el Congreso? Probablemente, no.

Los sistemas democráticos multiplican las instancias de control administrativo, político y ciudadano para evitar los abusos del Ejecutivo. Pueden hacerlo antes, después o durante la ocurrencia de los abusos.

Todos estos comentarios no sólo vienen a cuenta del mes de enero que hemos vivido, sino también a la lectura que he hecho del libro de Sergio Fabbrini 'El ascenso del príncipe democrático', que les recomiendo si les interesan estos temas.

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