lunes, 30 de agosto de 2010

Yo fui a la escuela pública

A mediados de los ochenta cursé la escuela primaria en la pública más antigua de mi barrio, Villa Urquiza en la Ciudad de Buenos Aires. El edificio era viejo - tan viejo como lo sigue siendo hoy.

Pero algo distinto pasaba en aquella época.

Los directivos de la escuela, los maestros y los padres de la cooperadora constituían una alianza fortísima para lograr recursos gubernamentales o generar recursos propios.

Se hacían rifas, ferias del plato y todo tipo de festivales para recaudar fondos con un destino particular. Algunas veces la viaja municipalidad mandaba algo de plata pero nunca era suficiente. Y ahí estaban los papás y las mamás de la cooperadora, la directora y los maestros.

Así lograron hacer un techo corredizo sobre el viejo patio para que no muriéramos congelados por el frío y la lluvia en invierno. Ninguno hizo una acción de amparo contra la municipalidad ni pintó carteles en contra del Intendente ni cortó la calle.

Se tardó en juntar la plata. Se hizo de todo para llegar. Se logró algún apoyo gubernamental.

En un par de años se inauguró el techo corredizo.

Mi papá fue el arquitecto de la obra. No cobró nada, donó su tiempo y mucha plata en los festivales para llegar. Otros papás colaboraron mucho con lo que podían, con lo que sabían. El día de la inauguración invitaron a las autoridades municipales. Fue un orgullo para todos. Ese techo era el resultado de un esfuerzo colectivo y cooperativo entre personas muy distintas entre sí.

Hace poco volví a mi escuela - la vieja escuela número 1, la que está enfrente de la plaza de Villa Urquiza.

El techo corredizo estaba ahí, imponente, cubriendo a los chicos del frío y la lluvia. Me acordé de tanta gente!

Sin embargo encontré una escuela diferente.

Entendí mucho (y mascullé bronca) cuando le pregunté a la directora actual qué pasaba con la cooperadora.

Me dijo que no había. Dijo que hacía 10 años que la cooperadora no existía por un problema con el comedor y la cuenta bancaria. Me dijo que si alguien quería donar dinero o insumos a la escuela tenía que hablar con ella.

Me pareció que se sentía dueña de la escuela - como Aníbal Fernández de Canal 7. Me pareció un poco autoritaria. La escuela no tiene dueños, o mejor dicho sí los tiene, somos todos los que estuvimos, son los que están y los que estarán.

Yo sé que nos hemos hecho más apáticos pero también sé que una buena convocatoria al trabajo colectivo y persiguiendo una buena causa es imposible de despreciar. Se puede empezar con uno o dos papás y mamás, con ex alumnos y con 'ex' papás. No importa si son pocos.

En fin, ésta es la historia de mi escuela. Debe haber centenares de historias parecidas y también centenares de historias con final feliz.

Prefiero la cooperación al enfrentamiento.

La construcción de coaliciones sustentables y exitosas tiene que ver con el involucramiento de todos los actores. El conflicto puede servir para poner el tema en agenda y después viene necesariamente la negociación y el trabajo colectivo.

No hay soluciones viables sin el gobierno pero tampoco las habrá sin los directivos, los docentes, los padres y los alumnos.

Todos podemos y debemos hacer algo por nuestras escuelas públicas!

El establecimiento de un plan de trabajo conocido por todos permite la simetría de información, el control de las acciones y el aumento de la confianza mutua.

Creo que vale la pena bajar la guardia, escucharnos activamente y construir juntos, ¿no?

4 comentarios:

  1. Me gustó mucho el desarrollo de tu post. Lo noto un poco "nostálgico"... Creo que estamos de acuerdo en como nos gustaría que fuera "lo social" pero también deberemos profundizar el análisis del porque es hoy es así... Algo pasó en la Argentina. Algo se "rompió" desde que vos ibas a la primaria hasta hoy (por ahí empezó un poco antes, no?) y eso es algo que no podemos soslayar (tal como lo planteas en tu propio blog). Sólo para arrancar (podemos seguir en otro momento): durante casi 100 años un Estado se puso al hombro el problema de igualar y homogeneizar una sociedad, una dirigencia sostuvo hasta con ejemplos lo importante de "lo público" y la escuela era uno de esos "espacios" privilegiados (no el único). En el fondo un "Estado educador" más allá de dar servicios educativos... Una cosa más (más puntual y menos profunda posiblemente) tu barrio en los 80 era todavía un "barrio" con el tejido social menos lastimado que otros. Yo para esa época ya trabajaba como maestro en Constitución y San Cristóbal y te puedo asegurar que ya no era como cuando, durante la década del 70 iba como alumno a esas mismas escuelas... Escuelas muy parecidas a las que pudiste disfrutar durante tu historia escolar... Saludos

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  2. YO también fui a la escuela pública, en otro barrio, en San Martín (aunque también era de Urquiza), una escuela que hoy está destruída y que comenzó su decadencia cuando CM traspasó las escuelas nacionales a las provincias. Igual sigo creyendo en lo que creía entonces y mando a mi hija a la escuela pública de mi barrio, sin necesidad de declamar la defensa de la educación pública y mandarla a una privada.

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  3. Es lamentable e indigante que una diputada de la nación sostenga que la responsabilidad por el mantenimiento de la escuela pública es de padres, directivos y docentes.
    El gobierno de la ciudad ejecuta sólo el 7% del dinero destinado a infraestructua escolar -que por otro lado no sólo incluye reparación de escuelas sino también escuelas nuevas que faltan-;y la culpa es de los padres y madres??
    Además de eso, es increible tu incapacidad para imaginarte siquiera que la mayoría de los padres y madres de quienes hoy asisten a escuelas públicas en la ciudad no tienen dinero ni tiempo -ni tampoco tienen porqué hacerlo- para hacerse cargo de la infraestructura de la escuela!!
    La responsabilidad indelegable de mantener la escuela pública es del Estado, algo de lo que te hubieras dado cuenta si hubieras leído la Constitución y la Ley de Educación.
    Ojalá tengamos una ciudadanía, unos/as docentes y directivos/as que reclamen activamente al Estado -a través de acciones judiciales, protestas y con el voto- para que cumpla sus obligaciones constitucionales y legales. Y ojalá cada vez tengamos menos diputadas y diputados que le echen la culpa a las víctimas por las inaceptables omisiones estatales.
    saludos.

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  4. Profundisimo su analisis de la educacion publica y los conflictos sociales, diputada.

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