martes, 22 de febrero de 2011

Agenda contra la corrupción

Comparto una columna de opinión que escribí y hoy publica el diario Clarín.

Hace décadas, numerosos estudios vienen marcando la profundidad y la extensión de la corrupción en la Argentina. Por eso, pocos pueden resultar francamente sorprendidos con las recientes revelaciones de WikiLeaks.

El financiamiento ilegal de la campaña electoral del Frente para la Victoria en 2007, entre valijas y mafia de los medicamentos, es un típico caso de corrupción política donde se mezcla dinero con favores.

Las investigaciones judiciales que recayeron sobre altos funcionarios del gobierno nacional demuestran que el enriquecimiento ilícito no es exclusivo ni excluyente del menemismo. Recordemos también el llamativo cierre de la causa judicial referida al abultado patrimonio del señor y la señora Kirchner. El enriquecimiento ilícito de funcionarios suele ser un patrón lamentablemente habitual en contextos con altos niveles de corrupción.

Así las cosas, el menemismo y el kirchnerismo son dos caras de una misma moneda: una cleptocracia. Marcadas por matices ideológicos y políticas distintas, cada década mantiene un común denominador: la corrupción.

Los gobiernos kirchneristas han obstaculizado el debate de la ley de acceso a la información y evitado el cumplimiento progresivo de los tratados internacionales en materia de lucha contra la corrupción. Además, se recortó la autonomía de los órganos de control y se mantienen vacantes dos posiciones fundamentales: la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y la Defensoría del Pueblo de la Nación. También la unidad que controla el lavado de dinero ha tenido duras críticas de organismos internacionales. Desde el Consejo de la Magistratura se montó un sistema de presiones y amenazas sobre los jueces que revela un impacto en el estancamiento o el cierre de las investigaciones.

Sólo a través de una agenda concreta que resulte de un amplio acuerdo político que incorpore a las asociaciones empresariales, los sectores sindicales y la sociedad civil, pondremos la piedra fundamental de un camino diferente que contribuirá a reducir y controlar la corrupción en el mediano y el largo plazo.

1 comentario:

  1. muy bueno, laura. tal vez algún día nos incomode estar gobernados por ladrones, parece que ese día todavía no llega.

    ResponderEliminar