miércoles, 31 de octubre de 2012

Mi no al voto a los 16

No es la versión taquigráfica pero es bastante textual de lo que acabo de decir en el recinto.

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Señora Presidenta,

Debo confesarle que desde que se inició este tratamiento, hace un par de meses, vengo dándole vueltas al asunto. Siempre me va a encontrar Ud. del lado de la ampliación de derechos. Sin embargo, he ido y venido con mis posiciones todo este tiempo en este tema del voto a los 16.

Cuando uno encara una reforma institucional como ésta debe hacer varias preguntas:
¿Existe la demanda? ¿hay una necesidad?
¿Es una obligación incumplida por el Estado argentino?
¿Hay un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que obliga al Estado argentino?
¿Quién promueve que voten los jóvenes de 16 y 17 años?
¿Estuvo antes el tema en la agenda política de ese partido político?
¿Fue una promesa de las campañas electorales de 2003, 2005, 2007, 2009 y 2011?
¿En qué contexto se promueve la reforma?
¿Para qué? ¿Cuándo va a aplicarse?
¿Quién la promueve se vería beneficiado por su aplicación?


Todas las respuestas llevan a la misma conclusión.
Este es un proyecto pensado para beneficiar a uno sólo. Vamos a votar en contra del proyecto en tratamiento.

Por hipócrita, por engañoso y por demagógico.

Y no lo haremos porque estamos en contra de ampliar derechos. Y ésto lo afirma, con bastante crédito que pueden validar mis colegas en este recinto, una diputada que ha promovido y votado a favor del matrimonio igualitario, de la ley de identidad de género y, desde que ingresó a esta casa, apoya la despenalización y la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Como explicaré más adelante esta reforma no busca ampliar derechos sino recortar la libertad de ser chicos. 


Nuestros jóvenes de 16 y 17 años demandan otras cosas:

Quieren ir a la escuela y que la educación sea de calidad.
Quieren tener trabajos en blanco.

Quieren poder acceder a todo esto y además a un crédito para comprarse su casa cuando son jefes o jefas de familia.
Quieren vivir seguros cuando salen a divertirse.
Quieren que los cuidemos cuando son víctimas de abusos sexuales o cuando las niñas son madres adolescentes.
Quieren que los cuidemos: que los eduquemos para que no caigan en la trampa de las adicciones y cuando caen que los ayudemos a salir a recuperarse.

Y no son sólo deseos. Tienen derechos y garantías consagrados en la Constitución Nacional y en la Convención de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes que los amparan. Sin embargo, no se cumplen.


Ninguno de estos textos los manda a votar a los 16 pero sí dicen que tienen derecho a estudiar, a trabajar, al esparcimiento, a la cultura y al deporte.Cansa tanta hipocresía. Porque los jóvenes no preocupan.

No le preocupen a este gobierno que en nueve años no ha hecho nada para cumplir con sus derechos y reflejarlo en el presupuesto con políticas y acciones concretas, como ya fuera manifestado por otros diputados preopinantes.


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Señora Presidenta,

Permitame citar al Licenciado Espeche, que es psicólogo, del Servicio de Salud Mental del Hospital Pirovano de la Ciudad de Buenos Aires quien dijo en el Senado ante las comisiones, en ocasión de discutirse este proyecto:

‘No es un cercenamiento de derechos el hecho de que un chico de 12 o 13 años no pueda manejar. … No se trata de reprimir, sino de conducir el crecimiento del chico hasta tanto esté en condiciones de hacerlo'.
‘En términos evolutivos, si bien hay precocidad, los 16 años no son una edad donde la madurez sea suficiente como para, por ejemplo, ejercer algunas cargo público, conducir automóviles y, a mi criterio, humildemente, tampoco para emitir un voto'.
‘Esto no significa suprimir derechos , sino al revés. Entiendo que es ofrecerles a los chicos el derecho a ser chicos. Se trata de ayudarlos a incubar su potencia hasta tanto accedan a la madurez correspondiente'.
‘Se insiste con la idea de seducir a los chicos con libertades que terminan esclavizándolos de sus propios impulsos o de algunas manejos espurios que se hacen en nombre de la libertad.
‘En realidad, la libertad de un chico es la libertad de poder ser chico. … Es deber del Estado, de la ciudadanía, los padres los educadores y del mundo adulto comprender su propia función, que es la de ir cuidando a esos chicos para que puedan despegarse en tiempo y forma para acceder sin peligros o evitando la mayor parte de los peligros a una plena conciencia’.

Señora Presidenta,

No me quedan dudas de que esta reforma no está pensada ni fue escrita para cuidar a los chicos ni para garantizarles la libertad de ser chicos.

No estamos ampliando sus derechos. Les estamos diciendo que no pueden ser chicos y que tienen que ser adultos de golpe.

Y yo quiero que sean chicos, que disfruten de sus derechos como adolescentes y que incuben y desplieguen todo su potencial, y que sean las mejores personas y los mejores ciudadanos.

Cuando analizo un estudio de opinión que muestra que el 83 % de los consultados están en contra de esta reforma entiendo muchas cosas.

Y entiendo que este Congreso se apresta una vez más a desilusionar a la sociedad. A decirle a esa sociedad que al Congreso no le importan ni le preocupan las mismas cosas que a ella. Entonces se comprenden el 13 de septiembre, el 8 de noviembre y el malestar de la sociedad. Cuando las instituciones no atienden ni entienden, nos alejamos más de nuestros ciudadanos.

Voto en contra convencida porque como dice Ricardo Forster de Carta Abierta en un viejo artículo: ‘de buenas intenciones está construido el camino de la barbarie’.

2 comentarios:

  1. Uds para ser alternativa deberían hacer algo que no les gusta: TRABAJAR. Son vagos por naturaleza. Después de los destrozos del temporal, los que salieron a la calle fueron militantes de Unidos y Organizados. Ustedes estan muy lejos del pueblo como para pretender algo serio. Son gente de NEGOCIOS no de POLITICA. Payasa.

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  2. Exagerado Laura Alonso, con todo lo expuesto,me das a entender que cuando se dicta la Ley Saenz Peña no había masas populares en el reclamo de ejercer su derecho a votar, sino se tuvo en mira la extensión, como ahora, La juventud de ahora es distinta de años atrás, siento que están preparada, investida e instruida, se observa eso en la militancia férrea de una juventud que toma las banderas y los apotegmas de la política en general como bastión de cambio, transformación y progreso, y no ya como insulto y una mala palabra, la realidad es otra, la participación es masiva y notoria, venga del partido y agrupación que fuese, la política y la juventud vienen de la mano y llegó para quedarse. Negarle esta oportunidad, es negarle participación.

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