jueves, 18 de abril de 2013

Hay riesgo autoritario en Argentina


Comparto mi discurso contra la reforma judicial ayer en la sesión de la Cámara de Diputados de la Nación.


Sra. Alonso (L.).- Señora presidenta: sin ninguna duda que existe un riesgo autoritario en la Argentina. Por eso hoy nuestro bloque viene a oponerse enfáticamente al tratamiento de estos tres proyectos que buscan demoler el último límite constitucional y republicano, ante el abusivo, avasallante y autoritario uso del poder por parte de la presidenta de la Nación Argentina, a cargo del Poder Ejecutivo.

En 2010, Guillermo O’Donnell decía: “Hay un riesgo autoritario en la Argentina. No tanto cuando se comete el despropósito de caer en los insultos. Sobre todo, en estos comentarios muy negativos hacia el Poder Judicial y el Poder Legislativo. Son muy amenazantes. Porque si lo dijeran en serio, tuvieran razón y pudieran, la conclusión a sacar es que hay que eliminar o sojuzgar por completo a esos poderes. Si eso fuera así, que fue lo que hizo Fujimori y que casi completan Chávez y Putin, ahí se habría acabado la democracia.”

A treinta años del retorno democrático en la Argentina, una parte de este Congreso se apresta a aprobar proyectos de ley que buscan acabar con la democracia constitucional que recuperamos en su momento.

Hoy esta Cámara debería estar discutiendo la  aprobación del proyecto de ley vinculado con el acceso a la información pública; esta Cámara debería estar discutiendo el proyecto de ley vinculado con la protección de los testigos denunciantes y arrepentidos de actos de corrupción, para que las gargantas hablen, para que las gargantas estén protegidas y tengan garantías, para que le cuenten a la sociedad quiénes robaron, qué robaron y cuánto nos robaron en más de veinte años de corrupción sostenida y sistemática en este país.

Hoy esta Cámara debería estar discutiendo la creación de la comisión bicameral de investigación del lavado de dinero II, del lavado de dinero del grupo Báez, amigos, socios y testaferros de la presidenta de la Nación y del ex presidente Néstor Carlos Kirchner, el hombre del futuro, el hombre de la revolución del lavado del dinero, el hombre del modelo nacional y popular, el del relato hundido, hundido en las inundaciones en medio de las aguas, hundido por la corrupción.

En tres semanas este Congreso –así se legisla, a paso militar- se apresta, con el apoyo único del oficialismo, a demoler el Poder Judicial, a demoler la poca independencia de la Justicia y a demoler los derechos y garantías de los ciudadanos  frente a un Estado que cada vez quiere concentrar más poder para sojuzgarlos y debilitarlos.

Destruyeron al Congreso y van por el Poder Judicial. Después van a ir por los ciudadanos y sus derechos.

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia dice sobre esta reforma...

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).-  El señor diputado Pinedo solicita una interrupción. ¿Se la concede?

Sra. Alonso (L.).- Sí, señora presidenta.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sr. Pinedo.- Señora presidenta: quiero dejar constancia de que el bloque oficialista, que pedía se diera el debate sobre este tema, en este momento cuenta con diecisiete diputados sentados en sus bancas.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sra. Alonso (L.).- Decía, señora presidenta, que la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia dice lo siguiente en relación con estos proyectos: “...la sustancia de la reforma propuesta representa un retroceso de gravedad en materia de división de poderes, independencia judicial, control de los actos de corrupción, acceso a la justicia, y especialmente para la protección judicial efectiva de los derechos fundamentales, razón de ser primordial del Poder Judicial.”

Los autores de este documento -la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia- no han tenido oportunidad de venir aquí a expresar su opinión, como no la han tenido decenas de organizaciones de la sociedad civil, representantes de magistrados y asociaciones de abogados que tienen opiniones demoledoras y críticas respecto de estos proyectos de ley en tratamiento.


Señora presidenta: la democracia no es ganar elecciones cada dos años. Las elecciones sirven como mecanismo de acceso al poder, son un medio, pero no completan el concepto de democracia constitucional tal cual está planteado en la Constitución argentina. Una vez más tenemos que venir a decir aquí que para algo nuestra Constitución habla en alguno que otro artículo sobre las elecciones y dedica todos sus capítulos al entramado de controles institucionales horizontales para efectivamente oponer contrapoderes a la concentración del poder en el Ejecutivo. Sin embargo, parece que nuestro gobierno de turno, nuestra presidenta, y los últimos presidentes de la Argentina, así no lo entienden.

Hoy no sólo hay un riesgo autoritario en la Argentina: se está usando la democracia para destruir a la democracia. Se está usando la democracia... -señora presidenta: sería bueno que me mire cuando hablo- ...para destruir a la democracia.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Señora diputada: por favor, le pido que me respete.

Sra. Alonso (L.).- Tiene usted todo mi respeto, señora presidenta.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Puedo mirarla, pero también tengo otras cosas que mirar, así que le exijo respeto, como yo la respeto a usted.

Sra. Alonso (L.).- Señora presidenta: cuenta usted con todo mi respeto y también con el respeto de todos mis colegas.

Sra. Presidenta (Abdala de Matarazzo).- Muchas gracias, señora diputada. Continúe, por favor.

Sra. Alonso (L.).- Señora presidenta: con respecto al proyecto de declaraciones juradas ayer se mencionó un punto llamativo. Se busca reemplazar el control institucional por el control social. Es imposible que esto suceda, que un ciudadano -mi abuelita, un familiar de cualquiera de ustedes, etcétera- pueda solo comprender y detectar irregularidades por ejemplo en las declaraciones juradas de ex presidentes, que pueda tener el mismo nivel técnico de control sobre las irregularidades para detectar enriquecimiento ilícito en las declaraciones juradas, como sucedió cuando el ex fiscal de investigaciones administrativas presentó una denuncia judicial acusando a Néstor y a Cristina Kirchner de enriquecimiento ilícito.

Ya que hablamos de control de los jueces y del caso del sobreseimiento de una presidenta y un ex presidente en un caso de enriquecimiento ilícito sería bueno preguntarse qué hizo este Consejo de la Magistratura -el Consejo de la Magistratura con mayoría oficialista- para investigar el patrimonio del juez Oyarbide, a cargo de la titánica tarea de sobreseer a Néstor y a Cristina Kirchner en la causa judicial por enriquecimiento ilícito. Ya que tanto nos preocupa el patrimonio de los jueces, hubiera sido muy interesante y republicano que el Consejo de la Magistratura hiciera lugar a las denuncias de enriquecimiento ilícito del “juez del anillo”, Norberto Oyarbide.

No me queda mucho más tiempo, señora presidenta, pero quisiera referirme a la UIF para hablar de cómo entiende el control el kirchnerismo. El señor José Sbatella echó a todos los técnicos expertos en lavado de dinero para reemplazar sus cargos por familiares, amigos y militantes. El señor Sbatella no controla el lavado de dinero. Es muy probable que muchos de los que se sientan aquí, en este recinto, hayan sido objeto de reportes de operaciones sospechosas de ellos en persona, de sus sociedades comerciales o empresas a las que pertenecen o en las que tienen acciones, y el señor Sbatella mira para otro lado, como lo hizo en los casos de la imprenta Ciccone, el fondo The Old Fund y el vicepresidente Amado Boudou.
Esa es la interpretación. Así es como se entiende el control en el kirchnerismo. Mientras tanto, aplican las reglas del lavado de dinero a los disidentes para perseguir opositores y no para controlar a los corruptos.


Señora presidenta: nosotros somos optimistas. El grupo Báez nos da la oportunidad de hablar de la corrupción, pero sobre todo de invitar a la sociedad argentina a ser parte de la transformación. Este es un país pleno de recursos humanos y naturales, y no queremos más saqueo. La sociedad argentina está dispuesta a cambiar y el cambio empieza ahora. (Aplausos.)

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