jueves, 13 de marzo de 2014

Venezuela, de luto por la censura feroz

Inmensa y valiente columna de Claudio Nazoa sobre la situación en Venezuela que publicó Clarín. La reproduzco completa. Leela y COMPARTILA! 

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Como nunca, hoy me cuesta escribir un artículo de humor en nuestra página de humor.

El Nacional de Caracas languidece lentamente ante nuestros ojos, herido de muerte por el puñal traicionero de esta cosa destructora, artera, cobarde, absurda y vengativa, que ilegítimamente se ha apoderado de las instituciones que nos gobiernan. Tengo veintitrés años escribiendo para El Nacional, y así como yo, todos los que aquí trabajamos estamos de luto por la lenta y terrorífica muerte anunciada de nuestro querido periódico, a menos que estos tristes alumnos de Kim Jong Un permitan que legalmente compremos el papel necesario para que ustedes puedan leer hoy estas agonizantes páginas.

Me considero privilegiado por aún poder ser publicado en esta hoja de papel; pero este sentimiento es un triste privilegio, porque articulistas mucho más importantes que yo, hoy, no pueden emitir sus opiniones. Sé que El Nacional no desaparecerá y mucho menos claudicará.

El Nacional, valga la irreverencia, será como Jesús que no morirá a pesar de la maldad de sus verdugos.

El Nacional está luchando. Qué triste momento vivimos, no sólo en este diario; lo que aquí ocurre es producto del maligno manto negro que destruye a Venezuela.

¿Cómo puede ser que todavía existan venezolanos que aún estén cegados ante la patética realidad que vivimos? Aparte de todo tipo de fanatismo e ideología política, ¿cómo es posible que estemos de acuerdo con que, por ejemplo, no exista cemento, harina, café, leche, azúcar, baterías, insumos médicos, medicinas, repuestos, pasajes aéreos, casas en alquiler, artículos de ferretería, artículos de plomería, artículos de librerías, pollo, papel periódico, aceite, pimienta, canela, ajo, desinfectante y desodorante?

¿Quieren más? ¡Pues hay!, pero el espacio no da.

Qué vergüenza ver a los cínicos que vivieron como reyes con los adecos y los copeyanos burlándose de la gente. Algunos de estos sujetos aprovecharon esa época para conseguir becas en el exterior para sus hijos y para ellos mismos. Hoy, cobardemente, con el valor que da estar amparados bajo el ala militar y policial, los vemos mofándose de sus ex amigos y ex compañeros de luchas intelectuales, desde los estudios del canal de televisión del Estado.

Qué pena ver a los compañeros artistas tarifados, que sin ningún tipo de ideología se arrastran como lombrices heridas, creyendo que así serán salvados de este infierno que nos quemará a todos.

En fin, queridos lectores, aquí estoy. No sé ni quiero echar plomo. Tampoco quiero hacer nada ilegal. Me encontrarán aquí, en esta trinchera, donde los cañones son rotativas, las balas letras y las bombas atómicas, ideas. ¿Quieren venir a lo gorila?, ¿a lo macho? ... pues… ¡vengan por nosotros! Aquí estaremos en la última página, hasta la última página de papel, por amor a El Nacional.

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