miércoles, 2 de abril de 2014

Ezequiel, su papá y Malvinas

El año pasado conocí a Ezequiel Martel y su historia. En un bar de la calle Carlos Pellegrini me puse a llorar mientras me contaba.

Él era un bebé cuando el avión que piloteaba su padre fue derribado en la guerra. 

Yo tenía diez años y escribía cartitas a los soldados para poner después dentro del envoltorio de los chocolates que recolectábamos en la escuela para enviarles. Nunca supe si llegaron.

Ezequiel no guarda rencor. Siempre se preocupó por saber qué había sucedido con su papá y por reconstruir la historia.

Hace un tiempo contactó a Nigel Ward, el piloto inglés responsable del derribo. Ezequiel y Nigel forjaron una amistad basada en el respeto y su historia común. Hoy mantienen habituales conversaciones y esperan poder conocerse en persona. Sé que Ezequiel quiere viajar pero le cuesta mucho ahorrar el dinero para hacerlo.

Para mí, Ezequiel es un ejemplo porque ha hurgado en su pasado para construir un futuro de paz y amistad. Detrás de las guerras y la política, hay personas con historias, familias, alegrías y dolores.

Hoy es 2 de abril y no tengo nada para celebrar. Siempre recuerdo a todos los argentinos y los británicos que murieron, combatieron, fueron heridos y sufrieron lesiones de por vida. Muchos se han suicidado. También pienso en los 2000 malvinenses que un día fueron invadidos por un ejército agresor.

La guerra fue un error. Nos distanció de los malvinenses que nos guardan lógico rencor (¿quién no lo haría después de una guerra?). La guerra nos alejó de nuestro objetivo y también del mundo.

El diálogo sincero es el único camino posible, hoy y siempre.

Gracias Ezequiel por enseñarme tanto!

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Acá el video con la historia de Ezequiel http://vimeo.com/40190119

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