martes, 22 de abril de 2014

Mis primeros cuatro años como Diputada

En esta memoria tratamos de resumir acciones, proyectos y discursos de mi primer mandato como diputada nacional de PRO por la Ciudad de Buenos Aires.

Espero que te sirva para conocerme más y saber qué cosa hicimos desde 2009. Agradeceré tus comentarios e ideas! 


Podés verla en este enlace.

viernes, 11 de abril de 2014

Asegurar los beneficios de la libertad: protestar y circular

Días después de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo escribí esta columna de opinión y quedó en mi archivo. Lo hice antes de que se sucedieran una serie de linchamientos abonando el camino de la no ley y el desorden, la des-civilización, el abandono estatal y la consecuente (y razonable) sensación ciudadana de desprotección.

*****
Hace pocos días un joven discapacitado fue arrojado del Puente Avellaneda. Manifestantes no le permitieron atravesar una protesta luego de que implorara por su embarazada esposa a quien trasladaba por una urgencia al hospital. Además, la pareja fue robada. Esta situación digna del Estado de Naturaleza descrito por Thomas Hobbes en “Leviatán”, merece mayor reflexión y acción por parte de un Estado fugado.

Un viernes a media mañana los sindicatos que agrupan a chóferes de colectivos decidieron hacer una huelga sorpresiva en protesta por el asesinato - que todos repudiamos -, de un colega, ocurrido esa madrugada. Según se revela en “Buenos Aires Megaciudad: Una metrópolis sin fronteras”, un exhaustivo estudio del Gobierno de la Ciudad, el 40 % de los que viajan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) lo hacen en colectivo. Son 11 millones de viajes por día. Ese viernes millones de personas padecieron una odisea para retornar a sus hogares o ir a sus trabajos: colas eternas, horas interminables y gastos inesperados por la contratación de servicios de remises o taxis.

¿Hay derecho? A peticionar, sí. A hacer huelga, sí. A circular libremente para ir al trabajo, a la casa, al hospital y a la escuela, también. Sin embargo, ningún derecho es más importante que los demás.

Todos estos derechos conviven en igualdad en el artículo 14 de la Constitución la que nos asegura los beneficios de la libertad para todos y cada uno de los que habitamos este suelo.

La libertad no es infinita. Sus límites están impuestos por las libertades de otros. Ese entramado de derechos y obligaciones se cristaliza en normas morales, jurídicas y también sociales.

Para que el hombre deje de ser “lobo del hombre”, inventamos las leyes, los contratos y al Estado como estructura racional-legal para hacerlos cumplir. Todo este entramado de reglas tiene por objeto proteger a las personas del abuso por parte de otros pares y también del propio Estado hacia ellas.

Las sociedades que eligen vivir bajo la ley y el Estado de derecho son más pacíficas, igualitarias y avanzadas. La ley y su cumplimiento a rajatabla consagra la libertad en una sociedad democrática y abierta. Algunos dirán simpáticamente que vivir en Suiza es aburrido, y hasta podría aceptarlo, pero seguramente es más saludable, seguro y productivo.

Toneladas de papel y tinta se han usado para imprimir durante siglos panfletos, ensayos, teorías e investigaciones que prueban que una sociedad es libre cuando se ajusta a las leyes y al Estado de Derecho generando así más posibilidades para el desarrollo y la igualdad de oportunidades.

La regulación de la protesta no significa restringir o cercenar. El desafío radica en conciliar libertades para que todos y cada uno podamos gozar de ellas sin inconvenientes. Nuestra Corte Suprema tiene dicho en numerosos fallos que no existen los derechos absolutos y que todos deben regularse en vistas de su armonización. Es factible y deseable que mientras unos peticionan a las autoridades, otros puedan viajar en transporte público a su trabajo, escuela, o casa, sin problemas.

La libertad de circulación está regulada. ¿Alguien se atrevería a decir que está cercenada cuando estamos obligados a detener la marcha frente a la luz roja de un semáforo, o, por la exigencia legal de la licencia para conducir? Entonces, ¿por qué no regular la protesta?

El derecho de unos no es superior al de otros. No existe causa alguna que justifique el cercenamiento de una libertad mientras otros disfrutan de la suya. Los conflictos existen, existieron y existirán. Construimos reglas e instituciones para canalizarlos, evitar el caos y defender la libertad.

En Nueva York, existe una regulación precisa para la realización de protestas y marchas. Se debe pedir permiso a las autoridades dependiendo del tipo y el tamaño de la protesta. Una manifestación de más de veinte personas en un parque, el uso de equipos de sonido amplificado, o la marcha sobre las calles - sólo en casos excepcionales se cortan totalmente -, deben obtener la autorización correspondiente. No se puede bloquear totalmente la acera, ni la calle, ni las entradas de edificios. Los permisos son indispensables y deben gestionarse ante la policía con algunos días de antelación. Todas las protestas están programadas: así cada persona que no participe de ella puede tomar sus recaudos y previsiones.

Decenas de países democráticos prevén este tipo de regulaciones para armonizar derechos que no son absolutos. Nuestra legislación y jurisprudencia también lo tiene en cuenta. En algún momento, alguien decidió que el Estado avalase - por acción o por omisión-, cortes de calles y rutas, tomas del espacio público y otros dramas disfrazados de un pseudo “romanticismo progresista”.

La ley y el orden es mucho más que el título de una exitosa serie televisiva. Es la base de nuestro contrato social democrático y republicano. La mirada “compasiva”, la inacción estatal o la falta de castigo frente a violaciones de las normas no construyen una sociedad más justa. Generan anomia y un terreno perfecto para “la tiranía de cualquier guisa”, diría Ralph Dahrendorf. Estemos atentos porque el riesgo es alto.

*****
(Escrita antes de linchamientos y hechos más recientes).

Asegurar los beneficios de la libertad: Protestar y circular

Días después de la Asamblea Legislativa del 1 de marzo escribí esta columna de opinión y quedó en mi archivo. Lo hice antes de que se sucedieran una serie de linchamientos abonando el camino de la no ley y el desorden, la des-civilización, el abandono estatal y la consecuente (y razonable) sensación ciudadana de desprotección.

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Hace pocos días un joven discapacitado fue arrojado del Puente Avellaneda. Manifestantes no le permitieron atravesar una protesta luego de que implorara por su embarazada esposa a quien trasladaba por una urgencia al hospital. Además, la pareja fue robada. Esta situación digna del Estado de Naturaleza descrito por Thomas Hobbes en “Leviatán”, merece mayor reflexión y acción por parte de un Estado fugado.

Un viernes a media mañana los sindicatos que agrupan a chóferes de colectivos decidieron hacer una huelga sorpresiva en protesta por el asesinato - que todos repudiamos -, de un colega, ocurrido esa madrugada. Según se revela en “Buenos Aires Megaciudad: Una metrópolis sin fronteras”, un exhaustivo estudio del Gobierno de la Ciudad, el 40 % de los que viajan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) lo hacen en colectivo. Son 11 millones de viajes por día. Ese viernes millones de personas padecieron una odisea para retornar a sus hogares o ir a sus trabajos: colas eternas, horas interminables y gastos inesperados por la contratación de servicios de remises o taxis.

¿Hay derecho? A peticionar, sí. A hacer huelga, sí. A circular libremente para ir al trabajo, a la casa, al hospital y a la escuela, también. Sin embargo, ningún derecho es más importante que los demás.

Todos estos derechos conviven en igualdad en el artículo 14 de la Constitución la que nos asegura los beneficios de la libertad para todos y cada uno de los que habitamos este suelo.

La libertad no es infinita. Sus límites están impuestos por las libertades de otros. Ese entramado de derechos y obligaciones se cristaliza en normas morales, jurídicas y también sociales.

Para que el hombre deje de ser “lobo del hombre”, inventamos las leyes, los contratos y al Estado como estructura racional-legal para hacerlos cumplir. Todo este entramado de reglas tiene por objeto proteger a las personas del abuso por parte de otros pares y también del propio Estado hacia ellas.

Las sociedades que eligen vivir bajo la ley y el Estado de derecho son más pacíficas, igualitarias y avanzadas. La ley y su cumplimiento a rajatabla consagra la libertad en una sociedad democrática y abierta. Algunos dirán simpáticamente que vivir en Suiza es aburrido, y hasta podría aceptarlo, pero seguramente es más saludable, seguro y productivo.

Toneladas de papel y tinta se han usado para imprimir durante siglos panfletos, ensayos, teorías e investigaciones que prueban que una sociedad es libre cuando se ajusta a las leyes y al Estado de Derecho generando así más posibilidades para el desarrollo y la igualdad de oportunidades.

La regulación de la protesta no significa restringir o cercenar. El desafío radica en conciliar libertades para que todos y cada uno podamos gozar de ellas sin inconvenientes. Nuestra Corte Suprema tiene dicho en numerosos fallos que no existen los derechos absolutos y que todos deben regularse en vistas de su armonización. Es factible y deseable que mientras unos peticionan a las autoridades, otros puedan viajar en transporte público a su trabajo, escuela, o casa, sin problemas.

La libertad de circulación está regulada. ¿Alguien se atrevería a decir que está cercenada cuando estamos obligados a detener la marcha frente a la luz roja de un semáforo, o, por la exigencia legal de la licencia para conducir? Entonces, ¿por qué no regular la protesta?

El derecho de unos no es superior al de otros. No existe causa alguna que justifique el cercenamiento de una libertad mientras otros disfrutan de la suya. Los conflictos existen, existieron y existirán. Construimos reglas e instituciones para canalizarlos, evitar el caos y defender la libertad.

En Nueva York, existe una regulación precisa para la realización de protestas y marchas. Se debe pedir permiso a las autoridades dependiendo del tipo y el tamaño de la protesta. Una manifestación de más de veinte personas en un parque, el uso de equipos de sonido amplificado, o la marcha sobre las calles - sólo en casos excepcionales se cortan totalmente -, deben obtener la autorización correspondiente. No se puede bloquear totalmente la acera, ni la calle, ni las entradas de edificios. Los permisos son indispensables y deben gestionarse ante la policía con algunos días de antelación. Todas las protestas están programadas: así cada persona que no participe de ella puede tomar sus recaudos y previsiones.

Decenas de países democráticos prevén este tipo de regulaciones para armonizar derechos que no son absolutos. Nuestra legislación y jurisprudencia también lo tiene en cuenta. En algún momento, alguien decidió que el Estado avalase - por acción o por omisión-, cortes de calles y rutas, tomas del espacio público y otros dramas disfrazados de un pseudo “romanticismo progresista”.

La ley y el orden es mucho más que el título de una exitosa serie televisiva. Es la base de nuestro contrato social democrático y republicano. La mirada “compasiva”, la inacción estatal o la falta de castigo frente a violaciones de las normas no construyen una sociedad más justa. Generan anomia y un terreno perfecto para “la tiranía de cualquier guisa”, diría Ralph Dahrendorf. Estemos atentos porque el riesgo es alto.

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(Escrita antes de linchamientos y hechos más recientes).

sábado, 5 de abril de 2014

Por un tsunami de mujeres en política

Para los que no pudieron verlo, les dejo el video de mi panel en la cumbre "Women in the World". Estas fueron algunas de mis frases:

"No se necesitan un par de mujeres. Necesitamos un tsunami de las mujeres en política"
"El problema de este mundo no es el dinero, el problema de este mundo es que no amamos y no nos cuidamos unos a otros"
"Cuando los hombres hablan de dinero, las mujeres hablan de sustentabilidad"
"No puedo tolerar la corrupción y la injusticia"
"Creo que las mujeres son las adecuadas para hacer el alboroto que este mundo está necesitando"
"Las mujeres producen, se reproducen y también pueden llevar esa producción a otros países"
"Elegí la política, pero la gente me eligió a mí. La política no es para los superhéroes, sino para todos"
"Las mujeres tienen herramientas poderosas. Votamos, pagamos impuestos, producimos"
"Necesitamos más mujeres en el poder judicial"
"Las mujeres somos empáticas, podemos sentir, podemos conectar. Nosotras podemos sanar. Las mujeres son los líderes adecuados para sanar el mundo".

viernes, 4 de abril de 2014

Antes de que comience la segunda jornada de "Women in The World"

Hablé por videoconferencia con Infobae TV.  Estas son algunas frases de la entrevista que me hizo Paulino Rodrigues:
“En mi panel vamos a estar hablando de las posibilidades que tenemos las mujeres jóvenes en la política, en los países en desarrollo”
“Hay una agenda muy importante en el sentido de la igualdad entre mujeres y varones”
“La situación de la Argentina es un poco triste, tenemos una presidente mujer y acá ni se la menciona”
“La Argentina no está en la agenda y por eso está bueno venir y decir que van suceder cosas buenas en nuestro país. Siempre es muy importante, porque es un país que genera mucha expectativa”
” América Latina tiene que ganar terreno porque tenemos grandes experiencias de grandes mujeres líderes”
“Argentina es un país que ha sido vanguardia en materia de los derechos de las mujeres, no sólo en el siglo 20″

jueves, 3 de abril de 2014

Mujeres en el mundo

Quiero contarles que acabo de llegar a Nueva York para participar en la conferencia "Women in The World". Aquí se reúnen las mujeres más increíbles que puedan imaginar. 

Al inicio esta tarde participarán Meryl Streep, 
Hillary Clinton y Christine Lagarde. Además de las grandes nombres muchas jóvenes y líderes emergentes tendremos la posibilidad de hacernos escuchar. Hablaremos sobre la libertad, el trabajo, la familia, los modelos culturales, la política, la vida empresarial. También se abordará la situación de las mujeres en países como Ruanda, Rusia, Ucrania, Siria, Camerún, y también Estados Unidos!

Mi lema para mi panel de mañana será "Por un mundo donde todos seamos iguales y tengamos las mismas oportunidades sin corrupción y sin violencia". Charlaremos de lo difícil que es para las mujeres hacer politica, resistir los ataques y las agresiones, hacerse más fuerte y avanzar sin que nos quiebren el espíritu.

Te iré contando con fotos y ojalá algún video sobre los temas que conversemos y las líderes que voy a conocer.

Seguime! 

miércoles, 2 de abril de 2014

Ezequiel, su papá y Malvinas

El año pasado conocí a Ezequiel Martel y su historia. En un bar de la calle Carlos Pellegrini me puse a llorar mientras me contaba.

Él era un bebé cuando el avión que piloteaba su padre fue derribado en la guerra. 

Yo tenía diez años y escribía cartitas a los soldados para poner después dentro del envoltorio de los chocolates que recolectábamos en la escuela para enviarles. Nunca supe si llegaron.

Ezequiel no guarda rencor. Siempre se preocupó por saber qué había sucedido con su papá y por reconstruir la historia.

Hace un tiempo contactó a Nigel Ward, el piloto inglés responsable del derribo. Ezequiel y Nigel forjaron una amistad basada en el respeto y su historia común. Hoy mantienen habituales conversaciones y esperan poder conocerse en persona. Sé que Ezequiel quiere viajar pero le cuesta mucho ahorrar el dinero para hacerlo.

Para mí, Ezequiel es un ejemplo porque ha hurgado en su pasado para construir un futuro de paz y amistad. Detrás de las guerras y la política, hay personas con historias, familias, alegrías y dolores.

Hoy es 2 de abril y no tengo nada para celebrar. Siempre recuerdo a todos los argentinos y los británicos que murieron, combatieron, fueron heridos y sufrieron lesiones de por vida. Muchos se han suicidado. También pienso en los 2000 malvinenses que un día fueron invadidos por un ejército agresor.

La guerra fue un error. Nos distanció de los malvinenses que nos guardan lógico rencor (¿quién no lo haría después de una guerra?). La guerra nos alejó de nuestro objetivo y también del mundo.

El diálogo sincero es el único camino posible, hoy y siempre.

Gracias Ezequiel por enseñarme tanto!

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Acá el video con la historia de Ezequiel http://vimeo.com/40190119

martes, 1 de abril de 2014

jueves, 27 de marzo de 2014

Intercambiar ideas para aprender


Mauricio Macri recibió a un grupo de estudiantes de posgrado de la prestigiosa Universidad de Stanford. Vinieron acompañados por el politólogo mundialmente famoso Francis Fukuyama. 

Tuve la suerte de presenciar la charla en la que los alumnos le preguntaron a Mauricio sobre el presente y el futuro de la Argentina. Hablaron de la importancia de la transparencia y la calidad institucional para el desarrollo y de la educación como una herramienta central para luchar contra la desigualdad.

Me encanta que Mauricio se tome siempre algo de su tiempo para recibir a los que nos visitan y también promover a la Ciudad y al país. Les dijo: "La Ciudad es un gran lugar para vivir e invertir, cuando yo sea Presidente lo será Argentina!". No tengo dudas!

martes, 25 de marzo de 2014

El diálogo

Quiero recomendarte que vayas al BAFICI a ver "El Diálogo". Se trata de un documental quee trata de varios encuentros entre Héctor Leis y Graciela Fernández Meijide quiénes reflexionan sobre la violencia política, el autoritarismo, los setenta y la construcción de un futuro colectivo sin enfrentamientos.

Dice Magdalena Ruiz Guiñazú: "se tocan allí temas que abarcan una extensa franja no sólo de la Historia de nuestro país sino de las profundidades del alma humana. Una película que, sin duda, provocará discusiones y recuerdos. Una película, también, que mostrará un universo diferente acerca del Gran Drama Argentino".

En el BAFICI habrá tres funciones en el Village Recoleta:
a. 9 de abril a las 20.15
b. 10 de abril a las 17.40
c. 12 de abril a las 13

En el link podés sacar tu entrada. Los precios son razonables y hay descuento para estudiantes y jubilados http://bit.ly/1pwSzdq

¡Espero verte en alguna de las funciones!



lunes, 24 de marzo de 2014

Memoria, futuro, libertad

Hoy se cumple un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976. En un época no muy lejana – cuando el feriado no existía-, esta fecha nos unía para reflexionar sobre un pasado trágico de divisiones y violencia. En los últimos tiempos, he visto como del “Nunca más” de todos pasamos al “Nunca menos” de unos pocos. Como muchos fui observadora no participante de la privatización de la Plaza de Mayo y la Marcha del 24M. Esta había sido siempre una convocatoria abierta a todos aquellos que repudiamos la violencia y el autoritarismo.

Los discursos del 24M se han transformado en banales alocuciones proselitistas que sólo contagian a fanáticos y alejan a la gran mayoría del sentimiento en defensa de la libertad y la democracia que debería provocarnos esta efeméride. Para algunos, se ha reducido a una pelea ridícula de afiches y videos, o a la disputa de cuatro o cinco baldosas en la plaza. Para muchos, el Día de la Memoria está alejado y vacío de contenido.

No me inscribo en ninguno de los dos grupos. Para mí, el 24 de marzo de 1976 es una de las fechas más horrendas de la historia argentina -a la que sumo el 2 de abril de 1982. Todos los años el 24M me obliga a pensar de dónde veníamos y hacia dónde fuimos. Indudablemente, cada 24M nos invita a revisar una dramática constante histórica: la violencia fratricida.

El año pasado leí con avidez dos textos conmovedores y altamente movilizantes: “Un testamento de los años setenta” de Héctor Leis y “Eran humanos, no héroes” de Graciela Fernández Meijide.

En su “Testamento”, Leis dice: “Pido perdón a los inocentes y a las generaciones posteriores a la mía, que aun sin ser responsables por los acontecimientos de la reciente historia argentina continúan siendo castigadas con la ignorancia de su verdadero sentido, y se ven impedidas así de parar el yira-yira del karma nacional”.

Con la autoridad moral que le da la experiencia y su compromiso, Fernández Meijide asevera: “En la Argentina de los setenta convivían víctimas y verdugos, y todos habían sido formados por una misma matriz cultural. La del odio al otro. Los setenta no tienen nada de ejemplar. No es una época que merezca ser evocada con nostalgia. Al contrario, es un tiempo oscuro”.

Con matices y diferencias, ambos iluminan el camino de la memoria, la paz y el diálogo. Hacen un llamado a la cultura del encuentro y la libertad. Y además convocan a la construcción de una historia colectiva común para superar la trampa del pasado y proyectar un futuro de unidad.

Hoy es 24 de marzo. Antes iba a la Plaza. Hace un tiempo dejó de incluirme y por eso, no fui más. Reflexiono y me conmuevo, una vez más, frente a la desgracia generada por esa matriz de odio y resentimiento que se reprodujo por décadas antes y después del golpe de Estado de 1976.

En 2000, el entonces cardenal Bergoglio incitaba a “fomentar un acercamiento, una cultura de esperanza que cree nuevos vínculos, los invito a ganar voluntades, a serenar y convencer”. Soy agnóstica y no tengo una foto con el Papa Francisco. Lo leo y aprendo. Nos enseña a resignar intereses particulares para amasar “una nueva cultura del encuentro”.

Pienso en el futuro y en dejar atrás los enfrentamientos, sin olvidar y sin espíritu alguno de revancha para parar “el yira-yira del karma nacional”, como dice Leis. Abrazo y me dejo abrazar por la causa de la libertad.

(Opinión de mi autoría publicada en INFOBAE).

jueves, 20 de marzo de 2014

Verdad y Justicia en casos de corrupción se garantizan solamente con jueces y fiscales independientes

Escribimos esta declaración sobre una justicia independiente con los diputados Garrido, Pérez y Ocaña:

Declaración conjunta de los diputados nacionales Laura Alonso (PRO), Manuel Garrido (UCR), Adrián Pérez (Frente Renovador) y la diputada de la Ciudad, Graciela Ocaña (Confianza Pública).
La independencia del Poder Judicial frente a las presiones del Poder Ejecutivo forma parte esencial del sistema republicano. Es por ello que representantes de distintas fuerzas políticas queremos poner en evidencia la injerencia indebida del gobierno sobre la justicia, que se traduce en la perpetuación de la impunidad, especialmente, de actos de corrupción.
Este gobierno nos demuestra constantemente cuál es su concepción de la división de poderes. Lo hace cuando propone reformas institucionales para politizar el Consejo de la Magistratura, cuando incumple las decisiones que no le son favorables, cuando realiza llamadas telefónicas a jueces para que cambien el destino de una investigación y también cuando utiliza el mecanismo de remoción a modo de presión.
Los dos ejemplos más representativos de los avances obscenos del gobierno sobre la justicia en la actualidad son los del fiscal José María Campagnoli y el juez Norberto Oyarbide.
En el caso del Fiscal se decidió su suspensión y enjuiciamiento como reacción a la investigación de los negocios de Lázaro Báez, que generó preocupación e irritación en el gobierno. Sobre este punto queremos reforzar la idea de que los mecanismos de remoción de jueces y fiscales deben responder únicamente a criterios de mala conducta o incompetencia, no pueden ser utilizados como herramientas ejemplificadoras que provoquen la autocensura de otros funcionarios encargados de investigar al poder político.
El otro caso, el de Oyarbide, nos muestra la cara de la obediencia incondicional que da lugar a la protección descarada de funcionarios y amigos del poder. A lo largo de su llamativa trayectoria mantuvo como una constante su parcialidad y recientemente naturalizó este vínculo servil, reconociendo que suspendió un allanamiento por el llamado del Subsecretario Legal y Técnico, a quien anteriormente le había archivado una causa por enriquecimiento ilícito. La independencia de los jueces es tanto una garantía de los ciudadanos sometidos a los tribunales, así como de los jueces en el ejercicio de sus funciones, e implica que estos no vean influidas sus decisiones por presiones externas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en un caso contra Venezuela sostuvo que a diferencia del resto de los funcionarios públicos, los jueces “cuentan con garantías reforzadas debido a la independencia necesaria del Poder Judicial” y agregó que “uno de los objetivos principales de la separación de los poderes públicos es la garantía de la independencia de los jueces”. Parece que muchos funcionarios del Poder Ejecutivo están dispuestos a arrasar con estos principios y garantías, para asegurarse no ser perseguidos judicialmente por los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.
Estos dos extremos forman parte de una realidad preocupante que tenemos el deber de denunciar. Es indispensable que el poder político se mantenga al margen de los procesos judiciales. Sin jueces y fiscales exentos de las presiones del poder político, no tendremos justicia independiente.
Por estos motivos instamos a la Justicia a que se pronuncie con celeridad sobre la suspensión del fiscal Campagnoli. A su vez, solicitamos que se constituya un tribunal de enjuiciamiento del Ministerio Público que cumpla con los requisitos de independencia e imparcialidad que aseguren un debido proceso, en tanto al momento de decidir sobre su suspensión se encontraba integrado con un claro sesgo oficialista. Por último, creemos que el Consejo de la Magistratura debe cumplir responsablemente con sus funciones y dar trámite a los múltiples pedidos de jury presentados en contra del juez Oyarbide para tomar una decisión sobre su continuidad.