jueves, 22 de abril de 2010

El final de los Presidentes que gobiernan solos

Los Presidentes no legislan. La Constitución es clara. Los decretos de necesidad y urgencia (DNU) son medidas excepcionales para utilizar bajo circunstancias excepcionales.

La reforma de la Constitución Nacional de 1994 - producto del pacto entre radicales y peronistas, dio rango constitucional a los DNU.

Muchos - conocedores de la tradición y el estilo de los liderazgos presidenciales en la Argentina, se mostraron acertadamente preocupados por el futuro que tendría el uso de los DNU y su impacto negativo en el funcionamiento institucional.

Desde entonces, la cantidad y el contenido de la mayoría de los DNU revelan que ningún Presidente se ha privado de utilizarlos contrariando la manda constitucional.

Cuando un Presidente decide utilizar un DNU lo hace para evitar el paso por el Congreso. Así de simple. Y sortear al Congreso implica la censura de las voces del pueblo y de las provincias allí representadas.

Los DNU han sido utilizados a destajo por Presidentes radicales y peronistas, con y sin mayoría en las Cámaras legislativas, y, usualmente sin que medien circunstancias excepcionales o razones de necesidad y urgencia.

El problema no es de un partido, el problema es del sistema y de una larga tradición política autoritaria qu eno nace con el kirchnerismo.

Un diseño institucional que encorsete la tentación decisionista de los Presidentes puede ayudar a atenuar el hiperpresidencialismo. Al hacerlo contribuimos a consolidar una democracia confiable y una república en serio. Los primeros beneficiados serán los futuros ocupantes de la Casa Rosada.

La media sanción que dio ayer Diputados prevé que el plazo máximo para el tratamiento legislativo de un DNU sea de 60 días, que el silencio de una Cámara implique el rechazo y garantiza que la Presidencia de la Comisión Bicameral esté en manos del primer bloque de la oposición, entre otros puntos salientes. Además, prevé que el Jefe de Gabinete de Ministros concurra personalmente ante la Comisión para dar cuenta de las circunstancias excepcionales y las razones de necesidad y urgencia que fundamentan la medida.

Nos encaminamos a la media sanción de una ley que pondrá en caja el uso de los DNU. Por eso el oficialismo hará todo lo posible para que no sea tratada.

Hemos diseñado una ley para mejorar el sistema republicano de gobierno.

No es una ley en contra de nadie.

Es una ley que terminará con el fenómeno tan bien descripto por Cristina Fernández de Kirchner en su proyecto de ley del año 2000: aquel referido al ‘cambio de posiciones políticas y jurídicas de los responsables de la reglamentación, quiénes según sea el caso que ostenten el carácter de oficialistas u opositores, varían los presupuestos’.

Es una ley a favor de todos.

Es una ley a favor de la democracia y de la república. Es una ley que obliga a la deliberación y a la construcción de consensos.

Las políticas sustentables y de largo plazo que requiere Argentina no las puede pensar, hacer y ejecutar uno solo, necesitan de todos.

1 comentario:

  1. Buena nota, Laura, felicitaciones.
    Y felicitaciones por defender al Congreso, porque en el nos vemos representados todos los ciudadanos, y que se lo pase por arriba sin criterio con los DNU significa no respetar la voluntad popular.

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