jueves, 20 de marzo de 2014

Verdad y Justicia en casos de corrupción se garantizan solamente con jueces y fiscales independientes

Escribimos esta declaración sobre una justicia independiente con los diputados Garrido, Pérez y Ocaña:

Declaración conjunta de los diputados nacionales Laura Alonso (PRO), Manuel Garrido (UCR), Adrián Pérez (Frente Renovador) y la diputada de la Ciudad, Graciela Ocaña (Confianza Pública).
La independencia del Poder Judicial frente a las presiones del Poder Ejecutivo forma parte esencial del sistema republicano. Es por ello que representantes de distintas fuerzas políticas queremos poner en evidencia la injerencia indebida del gobierno sobre la justicia, que se traduce en la perpetuación de la impunidad, especialmente, de actos de corrupción.
Este gobierno nos demuestra constantemente cuál es su concepción de la división de poderes. Lo hace cuando propone reformas institucionales para politizar el Consejo de la Magistratura, cuando incumple las decisiones que no le son favorables, cuando realiza llamadas telefónicas a jueces para que cambien el destino de una investigación y también cuando utiliza el mecanismo de remoción a modo de presión.
Los dos ejemplos más representativos de los avances obscenos del gobierno sobre la justicia en la actualidad son los del fiscal José María Campagnoli y el juez Norberto Oyarbide.
En el caso del Fiscal se decidió su suspensión y enjuiciamiento como reacción a la investigación de los negocios de Lázaro Báez, que generó preocupación e irritación en el gobierno. Sobre este punto queremos reforzar la idea de que los mecanismos de remoción de jueces y fiscales deben responder únicamente a criterios de mala conducta o incompetencia, no pueden ser utilizados como herramientas ejemplificadoras que provoquen la autocensura de otros funcionarios encargados de investigar al poder político.
El otro caso, el de Oyarbide, nos muestra la cara de la obediencia incondicional que da lugar a la protección descarada de funcionarios y amigos del poder. A lo largo de su llamativa trayectoria mantuvo como una constante su parcialidad y recientemente naturalizó este vínculo servil, reconociendo que suspendió un allanamiento por el llamado del Subsecretario Legal y Técnico, a quien anteriormente le había archivado una causa por enriquecimiento ilícito. La independencia de los jueces es tanto una garantía de los ciudadanos sometidos a los tribunales, así como de los jueces en el ejercicio de sus funciones, e implica que estos no vean influidas sus decisiones por presiones externas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en un caso contra Venezuela sostuvo que a diferencia del resto de los funcionarios públicos, los jueces “cuentan con garantías reforzadas debido a la independencia necesaria del Poder Judicial” y agregó que “uno de los objetivos principales de la separación de los poderes públicos es la garantía de la independencia de los jueces”. Parece que muchos funcionarios del Poder Ejecutivo están dispuestos a arrasar con estos principios y garantías, para asegurarse no ser perseguidos judicialmente por los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.
Estos dos extremos forman parte de una realidad preocupante que tenemos el deber de denunciar. Es indispensable que el poder político se mantenga al margen de los procesos judiciales. Sin jueces y fiscales exentos de las presiones del poder político, no tendremos justicia independiente.
Por estos motivos instamos a la Justicia a que se pronuncie con celeridad sobre la suspensión del fiscal Campagnoli. A su vez, solicitamos que se constituya un tribunal de enjuiciamiento del Ministerio Público que cumpla con los requisitos de independencia e imparcialidad que aseguren un debido proceso, en tanto al momento de decidir sobre su suspensión se encontraba integrado con un claro sesgo oficialista. Por último, creemos que el Consejo de la Magistratura debe cumplir responsablemente con sus funciones y dar trámite a los múltiples pedidos de jury presentados en contra del juez Oyarbide para tomar una decisión sobre su continuidad.

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